SONETO
SANCHO PANZA ES AQUESTE, EN CUERPO CHICO,
PERO GRANDE EN VALOR,¡MILAGRO EXTRAÑO!
ESCUDERO EL MAS SIMPLE Y SIN ENGAÑO
QUE TUVO EL MUNDO, OS JURO Y CERTIFICO.
DE SER CONDE, NO ESTUVO EN UN TANTICO,
SINO SE CONJURARAN EN SU DAÑO
INSOLENCIAS Y AGRAVIOS DEL TACAÑO
SIGLO, QUE AÚN NO PERDONAN A UN BORRICO.
SOBRE ÉL ANDUVO -CON PERDÓN SE MIENTE-
ESTE MANSO ESCUDERO, TRAS EL MANSO
CABALLO ROCINANTE Y TRAS SU DUEÑO.
¡OH VANAS ESPERANZAS DE LA GENTE!
¡COMO PASAÍS CON PROMETER DESCANSO,
Y AL FIN PARAÍS EN SOMBRA, EN HUMO, EN SUEÑO!.
SANCHO PANZA, EL FIEL ESCUDERO DE DON QUIJOTEDEJÓ A SU MUJER Y SU HIJA PARA SEGUIRLE ALLÁ DONDE FUERE.
ERA HOMBRE DE BIEN PERO DE MUY POCA SAL EN LA MOLLERA, REALISTA, PRÁCTICO, SENCILLO, SOCARRÓN Y BONACHÓN.
TRATÓ SIEMPRE DE DISUADIR A DON QUIJOTE DE SUS LOCAS AVENTURAS.
LOS DICHOS POPULARES Y REFRANES LE PERMITIERON MANIFESTAR SU FORMA DE SER Y JUSTIFICAR SU MODO DE OBRAR DE FORMA RÁPIDA Y SENCILLA.
POR ESO CONSIGUE RESUMIR SU PENSAMIENTO EN UN FRASE O REFRÁN COMO ESTA:
"-MIRE VUESTRA MERCED- QUE AQUELLOS QUE ALLÍ SE PARECEN NO SON GIGANTES, SINO MOLINOS DE VIENTO, Y LO QUE EN ELLOS PARECEN BRAZOS SON LAS ASPAS, QUE, VOLTEADAS DEL VIENTIO, HACEN ANDAR LA PIEDRA DEL MOLINO".
"A HIDALGO HONRADO, ANTES ROTO QUE REMENDADO"
TERESA PANZA SU MUJER
Si
buenos azotes me daban, bien caballero me iba ; si buen gobierno me tengo, buenos azotes me cuesta.
Esto no lo
entenderás tú, Teresa mía, por ahora: otra vez lo sabrás. Has de saber, Teresa,
que tengo determinado que andes en coche, que es lo que hace al caso, porque
todo otro andar es andar a gatas . Mujer de un gobernador eres: ¡mira si te roerá nadie los
zancajos ! Ahí te envío un vestido verde de cazador que me dio mi
señora la duquesa; acomódale en modo que sirva de saya y cuerpos a nuestra
hija. Don Quijote mi amo, según he oído decir en esta tierra, es un loco cuerdo
y un mentecato gracioso, y que yo no le voy en zaga. Hemos estado en la cueva
de Montesinos, y el sabio Merlín ha echado mano de mí para el desencanto de
Dulcinea del Toboso, que por allá se llama Aldonza Lorenzo: con tres mil y
trecientos azotes, menos cinco, que me he de dar, quedará desencantada como la
madre que la parió. No dirás desto nada a nadie, porque pon lo tuyo en concejo,
y unos dirán que es blanco y otros que es negro . De aquí a pocos días me partiré al gobierno, adonde voy con grandísimo deseo
de hacer dineros, porque me han dicho que todos los gobernadores nuevos van con
este mesmo deseo; tomaréle el pulso, y avisaréte si has de venir a estar
conmigo o no. El rucio está bueno y se te encomienda mucho , y no le pienso dejar
aunque me llevaran a ser Gran Turco.
La duquesa mi señora te besa mil veces las manos: vuélvele el retorno con
dos mil, que no hay cosa que menos cueste ni valga más barata, según dice mi
amo, que los buenos comedimientos . No ha sido Dios servido de depararme otra maleta con otros
cien escudos como la de marras, pero no te dé pena, Teresa mía, que en salvo
está el que repica, y todo saldrá en la colada del gobierno; sino que me ha
dado gran pena que me dicen que si una vez le pruebo, que me tengo de comer las
manos tras él , y si así fuese, no me costaría muy barato, aunque los
estropeados y mancos ya se tienen su calonjía en la limosna que piden : así que por una vía o por otra tú has de ser rica y de buena ventura. Dios te la dé, como puede, y a mí me guarde
para servirte.
Tu marido el gobernador Sancho Panza
Sancho Panza y el buen yantar..
"Si el destino de los caballeros andantes era ayunar, el de los escuderos era alimentarse lo mejor posible. De ello da ejercicio cumplido Sancho Panza a lo largo de sus peripecias con el hidalgo, tanto a la hora de comer frugalmente, lo que el azar va poniendo en su canino, como en los momentos en los que puede participar de alguna celebración gloriosa, como en las bodas de Camacho o en la Ínsula Barataria”.
EL PERSONAJE más discreto del Quijote es la mujer de Sancho, Teresa Panza.
Mirad, Sancho —replicó Teresa—, después que os hicistes miembro de caballero andante, habláis de tan rodeada manera, que no hay quien os entienda.
—Bien creo yo, marido —replicó Teresa—, que los escuderos andantes no comen el pan de balde, y, así, quedaré rogando a Nuestro Señor os saque presto de tanta mala ventura.
—Bien creo yo, marido —replicó Teresa—, que los escuderos andantes no comen el pan de balde, y, así, quedaré rogando a Nuestro Señor os saque presto de tanta mala ventura.
—Yo os digo, mujer —respondió Sancho—, que si no pensase antes de mucho tiempo verme gobernador de una ínsula, aquí me caería muerto.
—Eso no, marido mío —dijo Teresa—, viva la gallina, aunque sea con su pepita, vivid vos, y llévese el diablo cuantos gobiernos hay en el mundo; sin gobierno salistes del vientre de vuestra madre, sin gobierno habéis vivido hasta ahora y sin gobierno os iréis, o os llevarán, a la sepultura cuando Dios fuere servido. Como esos hay en el mundo que viven sin gobierno, y no por eso dejan de vivir y de ser contados en el número de las gentes. La mejor salsa del mundo es la hambre; y como esta no falta a los pobres, siempre comen con gusto. Pero mirad, Sancho, si por ventura os viéredes con algún gobierno, no os olvidéis de mí y de vuestros hijos. Advertid que Sanchico tiene ya quince años cabales, y es razón que vaya a la escuela, si es que su tío el abad le ha de dejar hecho de la Iglesia. Mirad también que Mari Sancha, vuestra hija, no se morirá si la casamos: que me va dando barruntos que desea tanto tener marido como vos deseáis veros con gobierno, y en fin, en fin, mejor parece la hija mal casada que bien abarraganada.








No hay comentarios:
Publicar un comentario